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Agricultura familiar: la importancia de proteger el granero del mundo



La COP25 ha sido testigo de una charla en la que se ha puesto de manifiesto la importancia de la agricultura familiar en el mundo. Considerados como los mayores productores de alimentos en el mundo, llevan decenas de años viendo cómo el cambio climático, las migraciones, el éxodo rural o el empobrecimiento están llevando a esta práctica hasta el límite. Una emergencia climática, pero también social y económica a la que los pequeños agricultores y ganadores miran con preocupación.

“Somos agricultura familiar porque somos sostenibles por naturaleza. porque nuestro modelo es el que se basa en el uso sostenible de los recursos”, ha afirmadoLorenzo Ramos, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) en España. “Sin embargo, nuestro modelo es vulnerable frente al cambio climático y frente al mercado, precisamente, porque nuestra imbricación con el territorio es muy estrecha. Dependemos de la tierra, de los suelos, del agua, del clima, de todo ello de forma directa”.

Asimismo, Ramos ha reiterado que son vulnerables, pero también deseables. “La sociedad nos necesita porque nuestra labor es inmensa, hacemos mucho más que producir alimentos sanos y seguros, aunque sea nuestra principal misión”, ha asegurado. “Mantenemos y gestionamos el territorio, evitamos la matorralización del monte y prevenimos incendios forestales. Somos la única garantía frente al despoblamiento, mantenemos vivos los pueblos constituyendo la base sobre la que se articulan las economías locales”.

La agricultura familiar es aquella que da empleo al titular o titulares de la explotación, pudiendo tener o no trabajadores contratados y que está implicada y trabaja en el territorio donde se ubica su explotación y lo gestiona de manera sostenible, “invierte en él y trabaja por él”. Según Ramos, se encuentran en un momento histórico, el Decenio de Agricultura Familiar de la ONU (2019-2028), que busca consolidar el papel de estos agricultores en el mundo.

Una gran oportunidad para lograr unas políticas que “nos mejoren y nos fomenten. Ese debe ser el principal objetivo de este decenio: promover verdaderas políticas activas a favor del desarrollo sostenible de los sistemas agrarios basados en la agricultura familiar”, ha explicado. Y todo ello en la perspectiva “contra la pobreza y la lucha por la seguridad y la soberanía alimentaria, además de la consecución de un medio rural vivo basado en el respeto al medioambiente y la biodiversidad”.

Por último, Lorenzo Ramos ha declarado que ellos no tienen que estar pendientes de los datos del panel de los expertos de la ONU “o tenemos que leernos informes de miles de páginas o ver las noticias de estos días, o las redes sociales. A nosotros nos basta con ir a nuestro pueblo, a nuestro puesto de trabajo, a nuestra explotación, y ver qué está pasando en las últimas décadas. El cambio climático es una realidad bien presente para nosotros, que heredamos la tierra de nuestros padres y tenemos como máxima aspiración y máximo orgullo dejársela a nuestros hijos».

Por otro lado, Gabriel Ferrero, director general de Políticas de Desarrollo Sostenible del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEUEC), ha declarado que, para ellos, la política de cooperación al desarrollo y, en general, su política para el desarrollo global sostenible, la década de las Naciones Unidas para la agricultura familiar, es “un elemento fundamental”.

Y no es solo porque el Objetivo de Desarrollo Sostenible número dos esté en regresión –“y lamentablemente esté aumentando el número de personas que padecen hambre o malnutrición en el mundo, o también el número de personas que sufren enfermedades neotransmisibles fruto de unas dietas insostenibles”, ha apuntado”–. “Es fundamental porque este año, en particular, tenemos al menos tres evidencias que así lo subrayan. El informe del IPCC sobre el uso del suelo y la tierra fue conocido este verano, el informe sobre la biodiversidad del IBDE y, en positivo, el informe global sobre desarrollo sostenible que cada cuatro años se va a producir, y este ha sido el primero de ellos, y se presentó en la cumbre sobre los ODS en septiembre. Es positivo porque identifica los sistemas agroalimentarios y los vínculos sobre lo rural y lo urbano como uno de los cinco aceleradores de potencial transformador para alcanzar la Agenda 2030”.

En lo que él define como «transformación profunda del medio rural», la agricultura familiar es la pieza nuclear para que esta transición “sea justa, sea inclusiva, genere empleo, aborde efectos que están en el fondo de la injusticia y las desigualdades rurales, impacto del cambio climático ante las zonas rurales, especialmente en las mujeres, que provocan emigración, desplazamientos no deseados, conflictos, etcétera”. Además, para su organización es una pieza fundamental para el mundo, «y dentro de España lo vamos a acelerar en nuestra política para el desarrollo sostenible global como una pieza fundamental”.

Fuente: INNOVASPAIN




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