Iniciativa de Comunicación para el
desarrollado rural en América Latina

Iniciativa de Comunicación para el
desarrollado rural en América Latina




[BOLIVIA] Comunicación rural para una agricultura familiar sostenible



Las comunidades indígenas del área andina de Bolivia, los aymaras y quechuas, mantienen una comunicación técnica ancestral heredada por todas sus generaciones, que promueve el desarrollo de la agricultura sostenible, dando énfasis a la producción orgánica. La conservación del germoplasma, la biodiversidad y el control biológico, en algunas etapas de la producción se distorsionan, lo que es corregido a través de la convivencia social.
Las manifestaciones del tiempo (pacha) son observadas celosamente cada año por los líderes naturales: ‘yatiris’ y ‘mallkus’. Las señales agro-meteorológicas que genera la naturaleza, una vez consensuadas, son intercambiadas para tomar ciertas precauciones que a la vez dan pautas para la elección de las variedades de semillas, la rotación de los campos
y las formas de cultivos, con la finalidad de proteger la siembra de los fenómenos climáticos.

Los campesinos aymaras y quechuas son netamente objetivos, para ellos, los efectos obtenidos entran por los ojos, de esa manera el intercambio de experiencias y las visitas a las zonas y regiones de buena producción generaron óptimos resultados. Ambas, experiencias y resultados, se difundirán posteriormente a través de una comunicación interpersonal, y su aplicación dependerá de la replicabilidad de las acciones, pues la
omisión de ciertas etapas induciría a fracasos.
En las comunidades rurales andinas no hay centros locales de información, por lo que muchos datos técnicos sólo llegan a los ministerios y oficinas centrales de las grandes ciudades. Por la descentralización administrativa deberían llegar hasta los municipios, pero por el momento no existe esta posibilidad. El que la información técnica llegue a las comunidades rurales, es aún muy complicado.

El acceso a la información para los agricultores de comunidades rurales ubicadas en lugares remotos, no existe.
Para que ésta les sea asequible, es necesario que se redefinan los puntos de acceso y la forma de difusión. Su aplicación será posible, una vez que las nuevas propuestas de acceso y difusión hayan sido probadas y convalidadas por las comunidades La innovación tecnológica que se genera en los centros de investigación de los países del Primer Mundo, se desarrolla en ambientes distintos a los nuestros, por tanto, los resultados no son iguales debido a las condiciones físicas, medioambientales y a raíz de la mala aplicabilidad de tecnologías y metodologías.
La difusión de nuevos enfoques para el proceso productivo llega bajo el rótulo publicitario del uso de fertilizantes, pesticidas y otros insumos agrícolas, distorsionando la visión de los agricultores andinos. La aplicación de estas actuales propuestas se realiza sin asistencia técnica y sin información que valide las experiencias en otros lugares, por lo que los resultados, frecuentemente, son desalentadores.
La comunicación en estas comunidades es oral y en lengua materna (aymara y/o quechua), por lo que la adopción de ciertas innovaciones tecnológicas dependerá de su aplicabilidad local. Y es que de acuerdo a su propia percepción, los campesinos andinos realizarán convalidaciones que aseguren y confirmen la factibilidad de las nuevas propuestas. Para ello tomarán en cuenta el costo social, el tiempo y la rentabilidad de los
resultados; en este punto sería útil la intervención técnica para corregir los posibles errores.
El mundo andino se guía por las observaciones hechas a la naturaleza, que permiten pronosticar la situación del tiempo y prevenir las sequías, heladas y granizadas. De estas acciones, y de la post-comunicación, se consolidará el sustento de la agricultura y ganadería familiar andina desarrollada en una determinada región; las prácticas exitosas, como hacer humaredas en las ‘aynuqas’ (terrenos para rotación de cultivos),
todavía se aplican para la protección de los diferentes cultivos contra las heladas y granizadas.
Por lo tanto, la tecnología y la comunicación pueden convertirse en herramientas participativas de desarrollo, siempre que sean factores para generar utilidades y medios que faciliten la aplicabilidad de las innovaciones técnicas con el fin de mejorar las condiciones económicas y la productividad de los agricultores andinos.

Fuente: LEISA Revista de agroecología

Tomado de: Información y Comunicación Rural

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