En el marco de la COP30, el financiamiento justo significa que los países con mayores responsabilidades históricas en la crisis climática aporten recursos suficientes, accesibles y sostenidos para apoyar a las naciones y comunidades más vulnerables. Implica garantizar fondos para adaptación, mitigación y pérdidas y daños, con mecanismos transparentes y equitativos que fortalezcan la resiliencia de territorios rurales, pueblos indígenas y agricultores familiares, sin generar nuevas deudas ni profundizar las desigualdades existentes.