En El Salvador, la Cooperación Brasil-FAO apoya el fortalecimiento de la alimentación escolar por medio de las Escuelas Sostenibles

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El complejo educativo Cantón San Isidro, ubicado en la ciudad de Izalco, en El Salvador, cambió significativamente  la alimentación para, aproximadamente, 1.500 estudiantes desde el año 2014. Anteriormente, los jóvenes compraban refrescos, bebidas azucaradas y muchos tipos de bocadillos. El huerto de la escuela no recibía mucha atención y los estudiantes comprendían poco sobre los impactos de la nutrición en su salud. Pero esto es parte del pasado. 

“Nuestra escuela ha cambiado mucho y de muchas maneras porque nuestros hábitos alimentarios han mejorado con la implementación de las Escuelas Sostenibles y de una tienda escolar saludable”, dijo la estudiante de 17 años Carolina Vanesa Cárcamo, que explicó: “Antes no dábamos mucha atención al huerto, pero ahora tenemos verduras y frutas con las que hacemos muchas de nuestras comidas”. 

Carolina Vanesa explica que este cambio empezó con el trabajo de la FAO y del Gobierno de Brasil en las escuelas, desarrollada por la Cooperación Brasil-FAO, con énfasis en las experiencias en educación alimentaria y nutricional y la implementación de la metodología Escuelas Sostenibles. "Esto ayudó mucho porque antes no teníamos una alimentación saludable, enfocada en la nutrición. Vendían refrescos, bebidas con muchos colorantes y comida chatarra. No teníamos conocimiento del efecto de la comida en nuestro cuerpo, no sabíamos que era malo para nosotros y nuestra salud, pero ahora lo sabemos". 

Cambios

El director de la escuela Cantón San Isidro, Manuel Guerrero, señaló que los cambios permitieron mejorar la salud de los estudiantes y los indicadores de la escuela. “Hubo más asistencia de niños y jóvenes, mayor participación de las familias y más interés de los estudiantes, con la organización de huertos familiares”, explicó. "Nuestros jóvenes han cambiado su actitud hacia la alimentación. Han aprendido a distinguir entre una buena y mala nutrición". 

Según Guerrero, las acciones motivaron a los jóvenes y fomentaron la economía del entorno escolar, con compras de alimentos frescos y saludables de la agricultura familiar local. “Trabajar de esta manera nos permitió conocer más sobre los valores nutricionales de los alimentos y, sobre todo, permitió a los estudiantes elegir qué tipo de comida comer no solo en la escuela, sino en sus hogares con sus familias”. 

Escuelas Sostenibles

La metodología Escuelas Sostenibles toma en cuenta la necesidad de poner en practica programas de alimentación escolar sostenibles, a partir de elementos como la articulación interinstitucional e intersectorial, la participación social, la capacitación de profesionales, acciones de educación alimentaria y nutricional como el uso de huertos escolares, la adopción de menús adecuados y saludables, el mejoramiento de la infraestructura escolar y el establecimiento de compras directas a la agricultura familiar, promoviendo el desarrollo local y generando un mercado para los pequeños productores. Todo esto para lograr el escalonamiento de la política de AE al nivel nacional y así alcanzar a todas las escuelas y a todos los estudiantes del país con este patrón de calidad y sostenibilidad.   

En la región: más de 23 mil escuelas

“Con la implementación de las Escuelas Sostenibles ya han mejorado la nutrición y la salud de los niños en más de 23 mil escuelas de 13 países de América Latina y el Caribe, ofreciendo mejores condiciones de aprendizaje, mayor permanencia en los centros escolares y garantizando el Derecho Humano a la Alimentación Adecuada a miles de estudiantes”, destacó Najla Veloso, coordinadora del proyecto Consolidación de Programas de Alimentación Escolar en América Latina y el Caribe, del Programa de Cooperación Internacional Brasil-FAO. 

El proyecto es llevado a cabo de manera conjunta por la FAO, el Fondo Nacional de Desarrollo de la Educación (FNDE) y la Agencia Brasileña de Cooperación de Ministerio de Relaciones Exteriores (ABC/MRE). 

Esta iniciativa de cooperación sur-sur trilateral se basa en la experiencia del Programa Nacional de Alimentación Escolar de Brasil (PNAE), que acumula una experiencia de más de 65 años en políticas de alimentación escolar y reducción de la inseguridad alimentaria. “Las escuelas son un ambiente propicio para, de manera colectiva, superar la pobreza, promover la educación de calidad, la seguridad alimentaria y nutricional y la salud; además de promover los necesarios cambios culturales relacionados a la  alimentación”, enfatizó Najla. 

Leyes de Alimentación Escolar

En los últimos años, varios  países  de la región han fortalecido sus programas de alimentación escolar con marcos legales. Estas leyes garantizan la continuidad y la permanencia de los programas, con financiamiento y cobertura asegurados, y sobre todo contribuyen al cumplimiento del Derecho a la Alimentación Adecuada y a la promoción de la salud de la población estudiantil. 

En el año 2021, El Salvador elaboró, de manera colectiva, una propuesta de ley para fortalecer la institucionalidad de la política de alimentación escolar. “La Ley de Alimentación Escolar es mucho más que entregar alimentos, es cambiar la educación y la nutrición para siempre”, señaló Diego Recalde, representante de la FAO en El Salvador. Recalde enfatizó que marcos legales fortalecen y hacen sostenibles los programa en el mediano y largo plazos, impulsando un cambio en los hábitos alimentarios y mejorando la salud de millones de estudiantes, lo que contribuye al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).  

“En nombre de todos los estudiantes de El Salvador, quisiera agradecer a la FAO y al Gobierno de Brasil por apoyar y transmitir experiencias exitosas de otros países con el objetivo de que podamos contar con una ley de alimentación escolar que permita un financiamiento sostenible a lo largo del tiempo y una prioridad en el tema de la nutrición, que impacta y determina los niveles de aprendizaje y desarrollo”, dijo la Ministra de Educación de El Salvador, Carla Hananía de Varela.

Bolivia, Paraguay, Guatemala, Honduras y Ecuador también tuvieron el apoyo técnico e institucional de la cooperación internacional llevada a cabo por FAO y el Gobierno de Brasil. Mario Domingo Morales, quien fue director de la Coordinación para el Fortalecimiento de la Comunidad Educativa en Guatemala, apuntó la importancia del marco legal para garantizar la alimentación de 2,5 millones de estudiantes de su país, destacando el aumento de las inversiones y la incorporación de elementos de educación alimentaria y nutricional en los centros escolares. "Guatemala aprendió de los procesos y experiencias desarrolladas en Brasil durante más de 60 años. Fuimos uno de los receptores de esta experiencia de tener una ley de alimentación escolar. Este proceso, una vez estandarizado, es muy importante para delimitar las atribuciones de cada uno dentro de un marco legal".

Tomado de: FAO

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