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LA SIEMBRA DE LA YUCA

Tradición oral de los Kichwas amazónicos del Aguarico y San Miguel

Alessandra Foletti – compiladora

"Las mujeres de antes tenían mucho cuidado en la siembra de la yuca, alistaban todo bien y según reglas tradicionales".

Mi madre también sembraba así, así me ha enseñado a mí todo acerca de la preparación de los palitos de yuca, de la siembran de lo que no hay que hacer. Ella era una mujer que tenía el don de hacer cargar muy bien la yuca.

Ahora en cambio, las mujeres no hacen mucho caso, no se cuidan, algunas siembran así así, y después les sale una yuca chiquitita.

Así sembraban nuestras madres. Hasta hoy día así siembran algunas mujeres.

Primero hay que poner en una olla de barro, rallándolos, los tubérculos de Lumu Lizán, de Lumucha Ulla, de Lumu huihuilan, juntos con semilla de achiote. En la chacra se amontonan todos los palitos que se van a sembrar y se les pone encima la olla por toda la noche. De mañana se regresa a la chacra y hay que coger unas hojas de maquiyuyu, de avispa paju, de papaya. Se quita la olla, poniéndola allí cerca, introduciendo primero la hoja en la olla, se golpea los palitos de yuca.

Luego se empieza a sembrar con la cara sembrada de achiote. Para hacer los huecos en dónde sembrar los palitos se puede coger un pedazo de la palmera Tarapoto, entonces el palo se llama “Quinguihualiru”. El tiempo de luna llena es el mejor para sembrar, cuando la luna es chiquita la yuca se pudre después.

No hay que sembrar recto la yuca, carga muy hondo y no vale para sacar.

El día de la siembra la mujer no tiene que hacer las siguientes cosas:

  • Bañarse, si se baña, las plantitas de yuca se caerán;
  • Soñar el mercado, en este caso el tubérculo se pudre;
  • Peinarse, si lo hace la yuca no se carga, no se vuelve gruesa, se queda delgada, delgada;
  • Barrer la casa, si lo hace los tubérculos no crecen nada, se quedan flacos;
  • Hacer leña, la yuca no cargaría nada;
  • Tocar carne cruda, desplumar pájaros; los añango se comerían la yuca.

Antes tenían chacras muy, muy grandes. Si uno no se pinta la cara con achiote, haciendo una chacra grande, la chacra puede comérsela, chuparle toda la siembra.

Las mujeres de Avila cuando siembran se pintan de achiote también los pies, para no dañar la yuca recién sembrada, andando por la chacra.

Tomado de: Taquinas y cantos de poder: LA MÚSICA DE LOS KICHWAS DEL ALTO NAPO, Juan Carlos Franco, 2005.




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