El trabajo coordinado entre el Gobierno boliviano y el sistema asociativo municipal, establece el compromiso de garantizar el desarrollo productivo y agropecuario en todas las regiones del país.
Los pequeños estados insulares del Caribe están entre los más vulnerables del mundo y trabajan para construir resiliencia en sus sistemas agroalimentarios, que sienten el impacto de desastres naturales cada vez más frecuentes.