Los tres amigos: jóvenes trabajando juntos por el futuro del país

Agricultura familiar

Iniciativas de inclusión productiva de jóvenes en el municipio de San José, La Paz.  

Al fondo del largo mega túnel blanco, entre hileras de plantas de chile morrón, Dennis García recoge los remanentes del ultimo cultivo.  

 Los examina lentamente y con la rigurosidad de un experto pues, a pesar de su corta edad, Dennis tiene ya mucha experiencia cultivando las tierras de la comunidad de El Guayabal, municipio de San José, La Paz. 

Con apenas 24 años, Dennis y otros dos compañeros del bachillerato en agropecuaria formaron el grupo “Los tres amigos”, para invertir y trabajar en la tierra, una actividad que muchos jóvenes de su edad prefieren no realizar a pesar de tener los conocimientos para hacerlo. 

De los 22 compañeros que éramos en el bachillerato, 19 decidieron hacerse policías. Ellos lo veían como una fuente de ingresos más rápida, pero nosotros decidimos que ya teníamos la materia prima que es la tierra y también nuestra carrera orientada a la agropecuaria, entonces nosotros vamos a cultivar porque para eso nos preparamos”, afirma Dennis, quien nos muestra el cultivo mientras sus otros dos compañeros se encuentran en Marcala, la cabecera departamental. 

Pero a pesar de apasionarles, el cultivo de la tierra les ha presentó más retos de los que la escuela pudo enseñarles. 

Al inicio solo encontrábamos trabajo como labradores para otras fincas y solo ganábamos unos 120 Lempiras al díaNos enfocábamos bastante en eso y no mirábamos las oportunidades que teníamos en otros rubros”, recuerda. 

Con el tiempo, los tres jóvenes incursionaron en el cultivo de tomate y fue ahí cuando los técnicos de la Mancomunidad de Municipios del Centro de La Paz (MAMCEPAZ), se acercaron a ellos para ofrecerles formar parte de los programas enmarcados en la estrategia de inclusión productiva, que la mancomunidad desarrolla, con el impulso de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). 

La estrategia de inclusión productiva parte de una perspectiva de protección social ampliada y tiene como objetivo contribuir al desarrollo de las capacidades productivas de las familias en situación de vulnerabilidad, a través de programas y proyectos socio-productivos que favorezcan mayores ingresos y fuentes de trabajo. 

Esta iniciativa le ha permitido al grupo de jóvenes ser dueños de un macro túnel de alrededor de 400 metros cuadrados, con capacidad para sembrar hasta mil plantas de chile o tomate y cosechar una mayor cantidad de vegetales de buena calidad, aislados de los elementos y las plagas.  

Los técnicos de la mancomunidad les han enseñado también cómo montarlo, darle el mantenimiento necesario y les han instruido en los métodos de preparación de suelo, siembra y riego en su interior para obtener los resultados superiores. 

“Dentro del macro túnel, tenemos las plantas protegidas del viento, protegidas de bacterias y de los rayos del sol que no penetran directamente al cultivo y eso garantiza plantas más saludables, que no necesitan demasiado uso de químicos y con eso le garantizamos al consumidor, un producto más natural, más orgánico.”, asegura Dennis. 

Sin embargo, esos buenos resultados no servirían de nada si no existiera un mercado donde distribuir los productos. 

El proyecto creó una alianza con la empresa “Vegetales Lencas”, una de las principales distribuidoras de la zona y proveedora para la cadena de supermercados más grande del país, quienes no solo les brindan asistencia técnica en buenas prácticas de cultivo a los grupos de productores, también les garantizan la compra del producto seleccionado, a precios fijos y justos. 

“Ellos nos conocieron y nos ofrecieron mercado y asistencia técnica y por eso nos hemos enfocado bastante en este cultivo, sabiendo que ya tenemos el mercado seguro.”, dice Dennis. 

Para Dennis, el apoyo de MAMCEPAZ y FAO, además de darles la oportunidad de dedicarse a lo que más les gusta, es una recompensa por entregarse a una labor a la que muchos jóvenes de su generación ya no ven como una opción. 

Lo importante de estar organizados, es que las instituciones llegan a las personas que ven que quieren trabajar y apoyan a las personas que tienen ideas de emprendimiento. Ellos nos capacitan, nos hacen más fuertes y más perseverantes para obtener cada vez mejores rendimientos.”, asegura sin poder ocultar una sonrisa de satisfacción. 

Después de todo, este es el resultado de un trabajo que es cada vez menos común en jóvenes del área rural pero que el grupo ven como un compromiso que va mucho más allá de sus ambiciones personales. 

A través de Programa Nacional de Alimentación Escolar, brindamos nuestro producto y nos agrada ver cómo los estudiantes reciben con tanta satisfacción en sus mesas lo que nosotros producimos, entonces la satisfacción de nosotros es grande porque estamos contribuyendo al país con nuestro producto.”, afirma. 

Y es que para Dennis y los tres amigos, el compromiso con la tierra es, al mismo tiempo, un compromiso con el país y su futuro.  

“Nosotros soñamos con que nuestros hijos tengan mejores oportunidades, demostrarles que aquí podemos salir adelante y no hay necesidad de estar emigrando. Eso es lo bonito de cuando estamos organizados, que las empresas y organizaciones nos motivan, nos hacen sentir que aquí en las comunidades tenemos un potencial enorme para superarnos.”, concluye.

Tomado de: FAO Honduras

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