La respuesta está en la naturaleza
Las múltiples presiones sobre nuestros recursos naturales hacen cada día más difícil producir nuestros alimentos. Los agricultores y productores alimentarios se enfrentan a un clima cada vez más impredecible, con las consecuencias negativas que eso conlleva, como la escasez de agua y la degradación del suelo, por citar sólo algunas.